Informe
de prensa: Pedro el Grande, por Daniel Coronel
Daniel Coronel hace una
denuncia que se suma a la larga lista sobre
la rampante corrupción que corroe a la rama judicial del estado salpicada de continuos escándalos donde, más grave aún que sus escandalosas conductas, es
la despótica autocracia con la que han
probado encontrarse por encima de la
justicia y la ley; siendo así que no sólo tienen patente de corso para
delinquir sino que aún reciben condecoraciones por ello, impuestas por la
connivente rama administrativa, puesta
por ende en terreno de igualdad, pares.
Si bien el hecho que a unos
se les impone pena de prisión por lo mismo que a otros se los condecora, que
pone de manifiesto que los tribunales de nuestro país son escenario para
dirimir obscuros intereses sojuzgando a caídos en desgracia de la misma especie y en
definitiva que la ley es “ pa’ los de ruana”, son fenómenos que gozan de arraigo ancestral, la variable puesta de
manifiesto en éste e innumerables informes periodísticos la vendría a
constituir la forma abierta y explícita
no observando ni aun ilusoriamente los mínimos criterios de legitimidad, es
decir, que otrora se molestaban en solapar lo que ahora arrostran sin el mínimo
decoro al dominio público.
No hay pues que ser un genio
para hallar en la pérdida absoluta de legitimidad del estado las raíces de la
sociedad de pillaje con la que nos toca lidiar.
Este informe es una muestra
del valiente periodismo investigativo que consulta las fuentes más allá de los
comunicados de prensa emitidos por los condecorados cesares de nuestro pseudo estado
democrático de derecho. Periodismo investigativo
que es el compendio, espíritu mismo de esta noble profesión como fuerza viva de
la sociedad, siendo un hecho que la práctica totalidad de las corruptelas,
escándalos, carruseles y ollas podridas salen a la luz pública gracias a sus
denuncias.
Periodismo investigativo que
a su vez plantea al interior de los medios de comunicación el cuestionamiento
de si limitarse a transcribir comunicados de prensa oficiales guarda
corresponsabilidad con la labor de informar o si por el contrario se traduce en
desinformar en beneficio de obscuros intereses.
En todo caso, no cabe duda que quienes se prestan para difundir, por
ejemplo, el laureado evento de la condecoración del corrupto en solitario, sin
trasfondo ni contraparte, mienten por omisión y no en pequeño sino que le
mienten al tribunal popular que lo es la
opinión pública, pasando por esta vía a formar parte del corrupto colectivo al
que sirven.
DANIELA OLARTE NARANJO
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